Hoy he elegido escribir sobre la falta de elección. Sobre lo cómodo que es suponer que todo lo que hacemos tiene una causa y por lo tanto un destino.
Siempre he creido esto. No es que crea que el destino existe tal y cómo los griegos lo pensaban, ni que cada persona esté predestinada a ciertos actos, pero si que creo que todo tiene una causa. Si que creo que todo lo que ha pasado ha ocurrido poerque era el ciclo natural que debían seguir las cosas.
Creo que al mismo tiempo que nada puede escapar de las reglas de la física en este universo, cada decisión tomada por cada humano de este planeta ha sido condicionada por toda la experiencia que este ha recibido.
Esto, me guste o no, implica un destino. Un destino variable al igual que predecible. A la vez que predigo mi destino lo vario...
Es por lo tanto mi responsabilidad predecir mi destino y variarlo, no quedarme de brazos cruzados ya que todo está decidido. Mi destino es elegir mi propio destino.
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